NEURAS al desnudo (fiu fiu) PARTE I

7 Ene

Después de un tiempo vuelvo para decir… ¡Feliz 2013 queridos neurotiquillos! (y a los que no lo son también, es más, me alegro por vosotros, por vuestra buena salud mental) No quería poner “neuróticos” porque sonaba a insulto, es como si os dijese “¡Feliz 2013 chalaos!”, “¿pero está tia de qué va?” hubieses pensado, pues de ¡¡NEURÓTICA!!…… Será un gran año para todos, estoy segura, (cara de perro olfateando) ¡lo huelo!

La entrada de hoy va sobre esas cosas incómodas que te pasan, manías, neuras… que te preguntas “¿serán sólo cosas mías? ¿o les pasa también al resto de los mortales?” El caso es que tengo un problema al pronunciar mi nombre (¡mierda!, quería escribir permaneciendo en el anonimato pero veo que me traicciono constantemente), quiero decir… cuando llamo a un portero electrónico, (normalmente asfixiada porque para no llegar tarde a los sitios, no salgo un poco antes como las personas normales, salgo cuando me parece dejando una estela por las calles a grito de “mic mic”) intento aprovechar los minutos que tardan en responder para tragar saliva, recuperar aire (sí, aparentar que he llegado paseando) y humedecerme los labios para no parecer una oveja cuando hable (si os escondéis el labio superior… queda una imagen bastante divertida a la par que rídicula).

-¿Si?, ¿Quién es?
– Soy ¡Lolena!”

Y no, no me he confundido con el teclado. Es que no se porqué, ante la “r” mi lengua, de trapo en ese instante, coloca una jodida “l” en sustitución de la consonante que haría sonar mi nombre de forma correcta. En ese momento me pregunto porqué mis padres no me pusieron un nombre sin “r”

– Piiiiiiiiii (se abre la puerta)
-Lolena, Lolena… Lowena (a veces m sale algo lejos de la “r” y la “l”) LoRena LoREEEEna. Me repito mientras llega el ascensor, en voz baja por supuesto. Aún me queda cabeza para pensar que si abren la puerta del piso, lo que digo en voz alta se escucharía y pasarían a pensar que sufro peculiares trastornos.
Pero no me pasa siempre ¿eh? es cuando no tengo fuerza para articular palabras porque llego asfixiada a los sitios… que suele ser siempre.

Otra cosa que me pasa, es que cuando alguién me manda a buscar/coger algo. Una voz en mi mente (como Voldemort con Harry Potter. Aclaración: no escucho voces, es para darle más dinamismo al relato) me recuerda lo despistada y desastre que soy. De ese modo, si tengo el objeto en cuestión delante de mis narices, no lo veo.

-¿Ya? ¿ lo has visto?
– Emmm, ¡no!, estoy mirando por aquí…
– ¡A la derecha! a la derecha del mueble -Miro a la derecha del mueble, donde no veo nada-
-A la derecha del mueble donde está la cajita de colores que hay encima de la silla -Y ya la hemos liao. Mi mente sólo tiene una laaaaaarga frase con demasiados elementos a los que hacer referencia. No los analiza, la caja se vuelve “ninja”, camuflando sus colores bajo el negro, y yo… yo busco una caja de colores inexistente.

Esto es algo que ya voy superando. Y cuando ahora me mandan a buscar cualquier cosa, me repito las palabras y me digo “Tranquila, tiene que estar, tú sólo escucha lo que te dicen, sigue la voz…. y si ves una luz blanca…. no vayas a ella cual polilla desesperada”

(Seguir leyendo “NEURAS al desnudo” PARTE II)

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: